El MSN Messenger: esperar que se conectara “esa” persona

El MSN Messenger: esperar que se conectara “esa” persona

No era entrar y hablar.

Era entrar… y esperar.

Abrías el ordenador.
Te conectabas.
Y arrancaba el MSN.

Pantalla azul.
Lista de contactos.
Muchos en gris.

Y uno en especial que querías ver en verde.

El sonido que lo cambiaba todo

Tuu-dún.

Alguien se conectaba.

Mirabas rápido la lista.

No era quien esperabas.

Seguías esperando.

Cada conexión era una pequeña descarga de adrenalina.

El estado lo decía todo

“Conectado.”
“Ausente.”
“Vuelvo ahora.”
“Sin conexión.”

Y los nicks.

Letras raras.
Frases profundas.
Indirectas que todo el mundo entendía.

Cambiar el nick era un mensaje.

Sin escribir directamente.

Los zumbidos

Si no contestaban…

Zumbido.

La pantalla temblaba.

Era insistencia digital.

Un poco molesto.
Un poco necesario.

Las conversaciones eternas

Horas escribiendo.

Con emoticonos gigantes.

Con “jajaja” infinitos.

Con silencios largos que parecían eternos.

Y esa sensación de que todo era importante.

El drama del “se ha desconectado”

De repente, desaparecía.

Volvía al gris.

Y no sabías si era casualidad.

O decisión.

Y eso daba vueltas en la cabeza.

Frases que nos marcaron

“¿Estás?”
“¿Por qué no contestas?”
“Me voy ya.”

El MSN no era solo chat.

Era emoción comprimida en una ventana.

Sin redes sociales.
Sin notificaciones constantes.
Con iconos verdes.

Y con ese sonido que todavía podemos escuchar si cerramos los ojos.

 

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